Diego Rueda es el chico de moda. En la moda, además. Está acostumbrado a los backstages, que prefiere a los photocalls e incluso a los front rows. No es esta la lengua de Cervantes, pero la jerga obliga. Para subrayar que a Diego R. le gusta apostarlo todo a la creatividad entre bambalinas y en los márgenes de las pasarelas, incluida esa permanente que es la calle. En un momento en que todo el mundo quiere estar delante, él, sin que sea impostura, se queda detrás. No es modelo y tampoco diseñador, aunque tiene, y no poco, de los dos. Es posible que pose por cortesía de Dior en París o que luzca sus mejores galas en cualquier soirée. Pero lo suyo es la representación.

Un agente a la búsqueda de un rostro humano, pero divino, de un perfil ante el que ponerse de frente, de un diamante en bruto aunque lo tenga que pulir. Así de clásico y así de moderno. Este licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas de 26 años puso en pie la agencia Dear Society Model Management en 2022. Y en el breve espacio de tres años ha conseguido llevar a sus modelos, todos hombres, a ese gran duomo de la moda que es Milán. Joan Rabaza, Julio Cotarelo, Mario Bascones o Nil Estela son solo algunos de ellos. La pasión siempre fue el motor de las mil revoluciones.

Rueda salió de Lebrija para conquistar Madrid, a la manera en que lo hicieron Alejandro Gómez Palomo, de Palomo Spain, desde su Posadas (Córdoba) natal, o Jaime Álvarez, de Mans Concept, desde La Luisiana, también en Sevilla. La sombra de Galliano y McQueen, recalquémoslo, es alargada. Si le das a elegir entre los modelos, este booker se queda con Mark Vanderloo, el mítico top de los 90, que acabamos de ver desfilar para y por Armani. Y si se trata de ellas, con Karolína Kurkóva y Kate Moss. Son las musas de alguien que siempre ha soñado, nos confiesa, a lo grande.