El ruido, la lluvia y la ciudad parecían conspirar mientras París despertaba. Mi trabajo en Dear Society es descubrir talento y construir su camino, recordando siempre la intensidad de ‘Las amistades peligrosas’: «Vencer o morir».

por Diego Rueda, fundador de Dear Society Model Management

 

El año lo comencé en París, subiéndome a un taxi desde mi hotel bajo una lluvia fina que hacía brillar el pavimento y acrecentaba los nervios que llevaba dentro. Atravesar el puente Alejandro III, con la ciudad despertando lentamente a mi alrededor, me recordó lo efímero y a la vez intenso de cada momento en este mundo.

 

Mientras hablaba por teléfono sobre una producción en Madrid, desde la ventanilla del taxi vi de pasada el Grand Palais National Galleries, imponente y silencioso, como un guiño de la ciudad. Pero todo mi foco estaba en lo que me esperaba: el último desfile de Kim Jones para Dior Homme, en el École Militaire. Kate Moss pasó a apenas cinco metros de mí, y por un instante, el ruido, la lluvia y la ciudad parecieron conspirar para que sintiera la plenitud de estar justo donde debía.

 

Cada día en Dear Society es distinto. Madrugo, reviso agendas, coordino al equipo y planifico castings y producciones. Lo que para muchos parece glamuroso, en realidad es un trabajo lleno de decisiones constantes y mucha presión invisible. Como digo: «La gente ve el resultado final: desfiles, producciones o campañas. Pero no ve las horas de oficina, los ‘no’ que recibimos, la presión constante. Representar modelos es competir cada día a nivel nacional e internacional». Esa intensidad exige escuchar, acompañar y entender a cada modelo como persona, porque su éxito es también el mío.

 

 

La revolución de la masculinidad

La revolución de la masculinidad que vivimos no es solo estética; es narrativa, presencia y honestidad.

 

La moda masculina tradicional me enseñó lo que no quería: caras bellas sin sustancia, cuerpos uniformes, actitudes predeterminadas. Quería mostrar algo diferente: hombres que se revelan tal como son, sin disfraces ni moldes, con la libertad de expresarse.

 

Quería capturar la vulnerabilidad, la autenticidad y la fuerza que nace de la imperfección. Cada modelo que representa Dear Society es protagonista de su propia historia, y cada producción, cada desfile, es un acto de visibilidad y resistencia. Esta es mi manera de aportar una voz distinta a un sector que, históricamente, ha sido rígido y poco diverso.

 

Cada talento como protagonista

Todo consiste en encontrar talento donde nadie lo ve, acompañarlo y ayudarlo a crecer. No es solo moda, es identidad, es juventud, es hacerse visible. Ese ha sido siempre mi propósito, y lo que ha convertido a esta agencia en lo que es hoy: un espacio donde cada modelo tiene voz, personalidad y proyección real.

Cada paso que damos se siente como un pequeño debut: como el de Matthieu Blazy en Chanel, que con frescura y visión transformó la pasarela en un espacio más audaz y personal, así busco que cada talento encuentre su propio lugar en la industria.

 

Es un trabajo delicado y apasionante: acompañarlos, desarrollarlos, proyectarlos a nivel internacional, y ver cómo cada carrera se construye con esfuerzo y constancia. Esa filosofía de cuidado y apuesta por lo distinto es la que nos guía y la que hace que cada logro, grande o pequeño, se sienta como un verdadero estreno.